"Estos resultados indican que los mecanismos neuronales intrínsecos superan fácilmente las barreras creadas por una lesión en la médula espinal para extender muchos axones en distancias muy largas y que estas capacidades persisten incluso en las neuronas reprogramadas a partir de células humanas muy envejecidas", afirma el autor principal de esta investigación, Mark Tuszynski, profesor de Neurociencias y director del Centro de Reparación Neuronal de la Universidad de California-San Diego, en Estados Unidos.
Después de que el doctor Tuszynski y sus colegas convirtieran las células de la piel en células iPSC, que pueden ser inducidas para convertirse en casi cualquier otro tipo de célula, el equipo reprogramó células para que se transformaran en neuronas, incrustándolas en una matriz que contiene factores de crecimiento y luego las injertaron en lesiones de la médula espinal de ratas.
Tres meses más tarde, el equipo encontró neuronas maduras y un amplio crecimiento de las fibras nerviosas a través de largas distancias en la médula espinal de las ratas, incluso en el tejido dañado y extendidas hacia el cerebro. Pese a las numerosas conexiones entre las neuronas implantadas y las neuronas existentes de las ratas, la recuperación funcional de las extremidades de los animales no se restauró.
Los científicos vieron que varios injertos iPSC contenían cicatrices que pueden haber bloqueado los efectos beneficiosos. Tuszynski, junto con el autor principal Paul Lu, del Departamento de Neurociencias de la Universidad de California San Diego, y sus colaboradores están trabajando ahora para identificar la mejor manera de aplicar terapias con células madre neuronales en pacientes con lesiones de médula espinal, utilizando injertos derivados de las propias células de los pacientes.
Fuente: Jano