Este hallazgo indica que Foxp2 debió ser un componente clave en el aprendizaje lingüístico humano, que implica traducir las experiencias, como oír la palabra vaso cuando nos muestran un vaso de agua, y asociarlas automáticamente con otros objetos que cumplen funciones similares, según Ann Graybiel, profesora del MIT, miembro del Instituto McGovern de investigación cerebral y principal autora del estudio: "El gen que nos hizo posible hablar está relacionado con una especial forma de forma de aprendizaje que nos lleva a formar asociaciones automáticas conscientes basadas en los objetos que nos rodean”.
Todas las especies animales se comunican con sus congéneres, pero solo los humanos pueden generar y comprener el lenguaje. Foxp2 es uno de los genes que han contribuido al desarrollo de esas habilidades, según los neurocientíficos. El gen fue identificado primero en un grupo de familiares que tenían serias dificultades de habla y entendimiento, y cuyo ADN incorporaba una versión mutada de ese gen.
Fuente: Frontera
